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Retales de su vida (14)

Al llegar a la capital, entré al primer edificio que vi, que estaban construyendo, y pedí trabajo.                                                                                                                                                                                       -Que si tengo trabajo?, Teño carallo…

Y ya fue casualidad, que el constructor era gallego.

-Vete a cambiarte de ropa, y nos vamos.                                                                                                                -Esta es la ropa con la que voy a trabajar, que acabo de llegar de España y toda la que traje es la mejor que tenía, no iba a venir cargado de ropa vieja.                                                                       -De acuerdo, pues te voy a llevar a Altamira, que está a las afueras de la ciudad, y tú y otro compañero, empezareis las bases para hacer una quinta (allí a los chalés les llamaban quintas).  Tienes que llevar comida o bocadillo, porque allí no hay donde comprarla. Lo único que tenemos es hielo para echarle al agua.

Y así fue mi primer trabajo en América, en el que echamos unos 15 días, dos obreros  a pico y pala, haciendo las bases.   Después nos trasladamos a  la otra obra para terminarla, pero al poco tiempo le rompió el guinche (máquina para levantar y trasladar cargas), y como en el país los técnicos especializados  brillaban por su ausencia,  los pocos que había no daban arreglado tanta maquinaria. Con lo que no le quedó más remedio que despedir a cuatro obreros, entre los cuales me encontraba yo.

Ese mismo día, andando por la ciudad, fui a dar con una urbanización que estaba construyendo el Banco Obrero, (El Banco Obrero  fue una institución creada en Venezuela en 1928, adscrita al Ministerio de Fomento, cuya función era facilitar a los obreros pobres la adquisición de casas urbanas. Lo que en sus inicios fue sólo un ente financista se transformó con el pasar de los años en un organismo encargado de la planificación, el diseño y la construcción de viviendas para las clases media y obrera del país.En atención al Programa Presidencial para Erradicar la Vivienda Insalubre, fue aprobada en julio de 1957 una inversión de  150.000.000  de Bolívares,para construir 5.590 apartamentos en Caracas) . banco_obrero «Urbanización 2 de Diciembre» (en conmemoración al golpe de estado realizado por el presidente Marcos Perez Jimenez), sin embargo el nombre actual urbanización 23 de enero fue asignado por su sucesor, Rómulo Betancourt, la fecha23 de enero conmemora el derrocamiento del General e inicio de la democracia.

Vi a un hombre al pie de una obra, y le pregunté amablemente, si sabía donde podía haber trabajo.

-Aquí mismo, si você quiere, puede empezar ahora mismo. Yo soy el encargado de esta obra, y tenemos por lo menos para cuatro meses.

Era portugués, y me dijo que a los peones le pagaba 15 Bolívares las ocho horas, y a los profesionales 24 Bs.  Después de 3 meses ganando 15 Bs., yo ansiaba ganar como los profesionales, así que en la misma empresa le fui a pedir trabajo al maestro de los carpinteros, este me preguntó si sabía trabajar, a lo que respondí que si; cosa que no era del todo cierta. Este hombre que era portugués, fue el mejor carpintero que conocí en mi vida profesional, pero era un vago de primera, y eso fue lo que me salvó a mi. Yo lo que quería era aprender, y como estaba fuerte,  hacía el trabajo duro de los dos.  Y lo cierto es que en  los 4 meses, se portó muy bien conmigo y me enseñó todo sobre carpintería de obra. Se acabó la obra y cada uno se buscó la vida por separado.  Yo fui a parar a una empresa italiana en la que estuve 16 meses, y en la que el encargado era de Lugo, Galicia. Por las mañanas este gallego era una excelente persona, pero por las tardes, el ron y la cerveza lo traicionaban.   En mi siguiente obra el jefe se llamaba Piñeiro, y también era gallego  ¡manda carallo!.  Empecé cobrando 24 Bs. pero al mes siguiente ya me subió a 32 Bolívares, porque ya era profesional. Los que más cobrábamos erámos los Portugueses, Italianos y Gallegos. Los venezolanos, en la construcción la mayoría eran de raza negra, y casi todos eran peones y unos flojos. Allí se cobraba todos los sábados, y la mayoría de los negros, el miércoles ya no tenían plata. Yo me llevaba bien con ellos. El lunes por la mañana los invitaba a tabaco y aprovechaba para pedirles  un par de bolívares.

-No jodasss chico, pero donde coño metes la plata?
-Es que tengo una negrita, sabes… y  tengo que darle para comer, y me gusta el ron y la cerveza                                                                                                                                                                                        -Habeis visto, este güebón es como nosotros.

Continuará…