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Retales de su vida (9)

Me juré a mi mismo que el día que saliese de prisión, iría a por aquél hijo puta de guardia civil llamado Ricardo. Pero yo no era un asesino y después de 7 años privado de libertad, ves las cosas de otro modo.  Incluso vendí una pistola que tenía de 9mm. parabellum  o del nueve largo como le llamábamos entonces.   ¡ahh!,  que se me olvidaba;  mi hermano el mayor,  Gumersindo, fue a la guerra española y estuvo de ordenanza de un Teniente en la retaguardia en Asturias. Básicamente lo que hacía era recoger el armamento que se iba quedando tirado de los soldados que iban cayendo en combate. Y cuando venía de permiso traía baúles llenos de pistolas del nueve corto y del nuevo largo y gran cantidad de cajas de balas, que vendía y sacaba un buen dinero. Pero yo creo que en aquella época los jóvenes éramos más responsables y teníamos mayor respeto hacia los demás, de hecho la mayoría podíamos andar con una pistola en la cintura, y no pasaba nada.

Después del juicio, me trasladan a la cárcel provincial de Madrid. Salimos de A coruña en tren, 5 presos y una pareja de guardia civiles. Hicimos una parada en Palencia,  a donde iba destinado uno de los presos. Allí, según parece tenía que llevarnos un coche a Madrid; pero uno de los presos intentó la fuga y se armó tal revuelo que al final nos llevaron en tren. Por cierto, que al fugado lo apresaron y nunca más hemos sabido de él. En el penal de Madrid, debí de estar aproximadamente un mes y después me llevaron para el de Guadalajara. Nunca pensé en morir, hasta que llegué aquí.  En esta cárcel todos los días moría gente de hambre. La comida no llegaba para vivir, el agua era escasa, dormíamos en el suelo, y los piojos, las pulgas y los chinches estaban por todos  lados. calculo que éramos más de 300 presos para un lugar de 100 como máximo.  Una vez por semana, nos daban dos horas para lavar la ropa, y cuando la echabas en aquellos baldes, las pulgas, piojos, chinches… salían a flote y el agua quedaba teñida de bichos.  En este infierno pasé dos meses, pero como era joven y fuerte, logré sobrevivir hasta mi traslado a un campo de trabajo en Garganta de los Montes, donde estuve dos años.    (pero eso es otra historia).

Continuará…